En la actualidad más de un 90 % de las células fabricadas tienen como material base el Silicio cristalino. En función del proceso de fabricación tenemos dos tipos de células diferentes.

Células monocristalinas

Forman un único cristal, el proceso de fabricación consiste en introducir lentamente una semilla de un cristal sobre una base de Si de manera que va extendiéndose la estructura, creando una única estructura cristalina.

Las eficiencias pueden llegar al 20 %.

Célula monocristalina
Célula monocristalina

Célula policristalina.

La célula policristalina está formada por varios cristales, en el proceso de fabricación se calienta el Silicio y después se deja enfriar lentamente formándose múltiples cristales. Es un proceso de fabricación más económico y las eficiencias que se consiguen con el módulo fotovoltaico oscilan entre 16 y 20 %, es decir algo por debajo de las eficiencias con el módulo monocristalino. La resistencia eléctrica entre los diferentes cristales es la causante de la disminución de rendimiento con respecto a las monocristalinas.

Células de capa fina

Las células de capa fina se caracterizan por su pequeño espesor de pocas milésimas de milímetro y su flexibilidad que permite adaptarlas a superficies curvas, su eficiencia se encuentra entre el 7 y el 12 %. Se fabrican a base de compuestos como el Teluro de Cadmio. CdTe. Un aplicación práctica es superpuesta sobre toldos.

Permiten la unión de varias capas ya que los fotones capaces de producir energía eléctrica  atraviesan las capas si no encuentran en la primera capa ningún electrón que absorba su energía.

Célula de capa fina

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